La lectura de hoy se encuentra en Lucas 15:1-7. Se nos cuenta la historia de cómo Jesus invertía Su tiempo compartiendo con recaudadores de impuestos y pecadores. Sin duda que la intención principal de Jesus era ministrar a la vida de estas personas que trataban de llenar el vacío de sus corazones con el pecado. Siendo que Jesus los amaba en gran manera, se dio a la tarea de pasar tiempo con ellos para compartirles las Buenas Nuevas.
Es triste notar que no faltaron las críticas de los líderes religiosos y los maestros de la ley. Se enojaron y comenzaron a murmurar acerca de cómo Jesus pasaba tanto tiempo con personas tan desagradables. Fue entonces que Jesus les hizo una pregunta muy importante: Si ellos tuvieran 100 ovejas y una de ellas se les perdiera, ¿acaso no saldrían a buscarla? Y al encontrarla, ¿acaso no la regresarían al redil? Viéndola cansada y débil, ¿no la llevarían sobre sus hombros hasta su casa? Y al llegar a casa, ¿acaso no celebrarían el encuentro de la oveja perdida con sus amigos?
De la misma forma, hoy en día, Jesus todavía está en busca de pecadores. Aquellos que se creen muy conocedores de Su Palabra y aquellos que únicamente critican todo lo que El hace, nunca podrán disfrutar de Su perdón y Su grande amor. ¡Cuán maravilloso que el Buen Pastor está dispuesto a ir en búsqueda de aquellos que nos hubiéramos extraviado! Aunque para otros seamos personas inservibles e indignas, para Jesus somos sumamente importantes. Tanto que El estuvo dispuesto a venir al mundo para rescatarnos, llevarnos sobre Sus hombros y volvernos al redil.
Debemos entonces comprender la importancia tan grande que el evangelismo personal tiene para la iglesia actual. ¡Ninguna persona es inútil o indigna! Cualquiera que acepta a Jesus es merecedora de una tremenda fiesta en el cielo. Así que, vamos a trabajar y causemos que el cielo, diariamente, celebre una gran fiesta por aquellos que son devueltos al redil en los hombros del Buen Pastor.
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